Lipedema: Todo lo que Debes Saber sobre esta Afección Crónica del Tejido Graso
¿Qué es el Lipedema? Causas, Síntomas y Opciones de Tratamiento
Es una alteración de la distribución del tejido graso, poco conocido, que afecta casi exclusivamente a las mujeres e involucra fundamentalmente a piernas, aunque también a los brazos. Es crónica, inflamatoria y progresiva, produciendo un aumento de volumen de los miembros afectados, por un aumento del tamaño y del número de las células grasas (hipertrofia e hiperplasia de los adipocitos). Este aumento del tamaño y del número de adipocitos (células grasa), puede producir daño a nivel vascular, linfático y/o neuropático, responsables de la mayoría de los síntomas de estas pacientes. Implica a más del 10% de las mujeres y aunque es de causas desconocidas, se sabe que existe 3 componentes fundamentales en la enfermedad, el componente hormonal, el hereditario y el inflamatorio.
¿Cuáles son los síntomas?
– Dolor (70% de los casos).
– Fragilidad capilar (hematomas con gran facilidad).
– Acúmulo de grasa excesivo: desproporción corporal, por lo general, una parte superior delgada y una parte inferior con grandes extremidades, sumado a que se trata de una grasa resistente que no responde a las dietas normales para pérdida de peso, o al ejercicio como respondería unas células grasas normales, provocando problemas de autoestima y gran frustración estética para las pacientes.
– Hipersensibilidad al tacto.
– Fatiga y pesadez.
¿Cómo se diagnostica?
A pesar que en 2018, la OMS la reconoció como patología, su diagnóstico está infravalorado y se suele confundir con otras patologías como obesidad, linfedema, celulitis, edema, etc.. Su diagnóstico es puramente clínico y diferencial con las patologías anteriormente mencionadas, no existiendo una prueba específica para lipedema pero siendo útiles el ecodoppler (descartaremos o no problemas vasculares) y la linfogammagrafía (descartaremos o no problemas linfáticos).
En la clínica nos encontraremos signos típicos de lipedema como son:
– Fenómeno del pantalón turco: la enfermedad afecta principalmente a caderas, muslos, rodillas y piernas pero NO A LOS PIES.
– Signo DE COPA: la no afectación en los pies también se puede denominar de esta manera, apareciendo unos tobillos con forma de copa, o una desaparición del tobillo, “pierna en bloque”.
– Acúmulo graso en rodillas sobre todo en la parte interna de la rodilla y zona superior pretibial.
– Signo de Fóvea o Stemmer negativo.
– Bilateralidad: el lipedema siempre ocurre en ambos miembros inferiores y/o en ambos superiores y/o en los cuatro miembros a la vez, pero nunca en un miembro aislado con podría ocurrir con un edema o un linfedema.
– la nula o escasa respuesta a dieta o a ejercicio.
– desproporción.
– Varices, fragilidad capilar y hematomas frecuentes.
– Antecedentes familiares de lipedema en la familia, normalmente tu madre o tu abuela.
– Hiperlaxitud articular: como facilidad para los esguinces, rodillas en valgo…
¿Cuál es la diferencia con la obesidad o el linfedema?
– Una de las diferencias fundamentales con la obesidad es que la enfermedad deja libre de inflamación y de acúmulo de grasa a los pies y a las manos, mientras que en la obesidad el acúmulo de grasa es generalizado.
– En el linfedema la acumulación y el aumento de volumen es por el líquido linfático, por una afectación del sistema linfático, suele ser asimétrico o unilateral, afectando a un único miembro, en el que se ve afectado también el pie o la mano.
¿Puedo tener lipedema y estar delgada?
Sí, se puede tener un normopeso y tener síntomas o signos de lipedema. El Lipedema se divide en distintos grados según su extensión, pero puedes tener un grado 1 y ya tener síntomas como dolor, hipersensibilidad (por ejemplo simplemente con el agua de la ducha) fragilidad capilar (moratones) y pesadez.
¿En qué consiste el tratamiento?
El lipedema es una enfermedad que no se cura, pero es fundamental su diagnóstico precoz y el control de la enfermedad pero evitar males mayores que pueden derivar de la enfermedad como problemas de movilidad, artrosis e insuficiencia linfática o venosa.
* Lipolinfedema: cuando debido al lipedema se produce un aumento en el trabajo linfático, éste puede derivar en un linfedema secundario añadido. Los tratamientos dirigidos al control del edema no suelen dar resultados satisfactorios en la reducción del volumen de los miembros. El Drenaje Linfático ayuda a aliviar los síntomas (dolor, pesadez), pero en muchos casos no se reduce volumen a no ser que el lipedema esté asociado a una insuficiencia linfática o venosa. Los protocolos de tratamiento conservadores comprenden fisioterapia (terapia descongestiva compleja) y tratamiento quirúrgico (liposucción específica, generalmente WAL). Si estás pensando en operarte, la elección del fisioterapeuta que elijas para guiarte en tu tratamiento PRE y POST QUIRÚRGICO es muy importante, pues el éxito de los resultados depende de ambos profesionales. El cirujano y la técnica quirúrgica ( no sirve cualquier tipo de liposucción, ni un cirujano que no esté especializado en la patología) es de vital importancia tanto como la adecuada información y la preparación para ello. Cada tratamiento va a depender de cada paciente, pues cada caso es único y hay que tener en cuenta el número de intervenciones totales, con que intervalo de separación entre ellas, por qué región se va a empezar (pantorrilla/ muslo…) y las características propias de cada paciente. Lo habitual es hacer una valoración previa a la primera cirugía y fijar el programa de tratamiento. A nivel general, y según la opinión del cirujano, 2-3 sesiones PRE tratamiento y entre 3 y 10 POST. El objetivo y variabilidad del tratamiento postoperatorio es en función de varios factores (tiempo de cirugía, cantidad de grasa extirpada, complicaciones en quirófano…), pero el más importante es el dolor, evitar complicaciones (seroma…) y acelerar el proceso de cicatrización y recuperación. Es imprescindible realizar el tratamiento con Fisioterapeutas especializados, ya que el éxito o fracaso quirúrgico está en juego. El drenaje linfático manual es la técnica de elección, extremadamente suave y analgésica. Puede acompañarse de diferentes vendajes y movilizaciones según el perfil del paciente. La prescripción de las prendas de compresión viene determinada por el cirujano. Antes de cualquier cirugía, es de vital importancia que siempre hagas tratamiento conservador, entre el que se incluye:
– Llevar una vida sana y no sedentaria.
– Hacer dieta no reducirá la grasa del lipedema, pero tener sobrepeso empeora los síntomas.
– Mantener la piel bien hidratada, ya que protegerla de una lesión ayudará a reducir su riesgo de infección con complicaciones.
– Hacer ejercicio, preferiblemente de bajo impacto, como la natación, el senderismo, ciclismo, marcha nórdica, yoga o Pilates…
– Beber mucha agua.
– Visitar a un fisioterapeuta especializado para realizar Terapia
Descongestiva Compleja, en la que se incluye compresión y drenaje linfático manual.