Drenaje Linfático Manual: Todo lo que Debes Saber sobre esta Terapia

¿Qué es el Drenaje Linfático Manual? Beneficios, Indicaciones y Técnica

Son una serie de maniobras-técnicas específicas englobadas dentro de la fisioterapia muy suaves, lentas y concretas que van a favorecer la circulación linfática dirigiendo su flujo hacia zonas de depuración y eliminación, activando así el sistema linfático en su función de reabsorción y bombeo. Función ya existente pero que se ha visto mermada, enlentecida o bloqueada por un acúmulo anormal de líquidos. El Sistema Linfático es muy importante para la limpieza de nuestro organismo, ya que se encarga de limpiar los desechos del metabolismo de las células y que unida a su función defensiva e inmunitaria hacen de este sistema imprescindible para el buen funcionamiento del cuerpo.

¿Qué método es el mejor?

El Método que realizamos en nuestra consulta es el Método Vodder. El Drenaje linfático Manual (DLM) es una técnica de gran precisión y cuyos conocimientos anatómicos- fisiológicos-patológicos del sistema linfático hacen del fisioterapeuta el único profesional capacitado para su empleo terapéutico. La presión de las maniobras oscila entre 20-40 mmHg y la velocidad de las mismas es más o menos de una maniobra cada 5 segundos. La técnica fue creada a principios del S.XX por el doctor Vodder y se ha ido perfeccionando a lo largo de los años por otros profesionales, apareciendo otros métodos como el Leduc, Foldï, Ferrandez y Godoy, todos ellos grandes profesionales y grandes métodos, todos válidos para la realización del drenaje manual. Su gran efecto terapéutico hace de esta técnica la ideal para el tratamiento de edemas y patologías de diferentes orígenes:
– Edemas traumáticos: tras golpes, fracturas, hematomas…
– Edemas postquirúrgicos: liposucciones, diferentes cirugías estéticas, artroscopias…
– Linfedemas y patologías linfáticas de diferentes índoles.
– Lipedema: tratamiento conservador mejorando sus síntomas y como pre-post quirúrgico.
– Problemas circulatorios: varices, pesadez de piernas o piernas cansadas, edemas vasculares.
– Trastornos hormonales: edemas en el embarazo, dolor en la menstruación…
– Patología oncológica: postmastectomía, radioterapia, quimioterapia.
– Tratamiento de cicatrices.
– Estrés.